
Escribo un beso sobre la piel del aire que te envuelve
para que deleite con su paso
las más delgadas láminas de amar que en ti subsisten.
En este viaje de eternidad íntima y dulzuras
crecen las manos que acarician
como el gladiolo en el jardín que sobrepasa.
Sólo el tiemblo imperceptible del labio
delata la inmensidad de lo que siento.
Laura Gómez Recas
Fotografía: Jaime G. Recas
Fotografía: Jaime G. Recas

Cómo se eschaba de menos pasear por tus versos en tu blog, amiga Laura. Un recomenzar admirable el que nos muestras. Besos y gracasi por volver...
ResponderSuprimirHay ausencias que, aunque son eternas, las llevamos tatuadas para siempre en el alma y la piel.
ResponderSuprimirUn beso.
ay ese tiemblo cuanto contiene
ResponderSuprimirbesicosss
ufff. Maravilloso.
ResponderSuprimirEspecialmente ese: "las láminas de amar que en ti subsisten"... lo he convertido en un endecasílabo para que con ese solo verso hagas un nuevo poema. O sea un nuevo poema él verso solo.
Me encanta!
Gonzalo
Coincido con "anónimo-Gonzalo", querida Laura: ese verso me parece genial.
ResponderSuprimirEn realidad todo el poema es de una belleza extraordinaria.
Un beso.
Querida Laura me uno al comentario de Gonzalo en esas "láminas de amar que en ti subsisten"... suena genial y la imagen que deja es muy especial. Aunque el "tiemblo imperceptible del labio" no queda atrás. Buen poema corazón.
ResponderSuprimirUn besito más cercano a ser real
La melancolía unida a un amor infinito impregna estos versos plenos de bellas imágenes. Como siempre es un gozo leerte. Un beso.
ResponderSuprimirLas palabras llevan el ritmo y el sonido del amor sublime y resuenan potentes, llenas de belleza, en ese maravilloso final donde "se delata la inmensidad de lo que siento"
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