Estábamos seguros de encontrarnos
en el último peldaño,
tras la ventana cegada
que acaricia el secreto de la cúpula.
Si aún fuera temprano,
ardería la mitad de la vida
en el pebetero cristianizado
que, en las manos, es abierta blancura;
pero no lo es...
los soles incendiarios
hace tiempo renunciaron a la luz
y la sombra vacía la mirada,
se encarama al pináculo
y avanza a dentelladas
sobre la concavidad del armiño.
Por eso, resolvimos
que el final de la espiral
debía ser el techo de los mundos,
el rigor perpetrado de las almas,
ligado al dulce abrigo de unos brazos.
Y llegamos al fondo en la subida,
ascendimos al cielo la llegada
y fundidos en un beso
decidimos ser uno
bajo una misma piel desorbitados.
Rendidos a lo absoluto, sublimes,
virtuosos en el arte del amante,
decidimos ser uno...
bajo una misma piel, enamorarnos.
Laura Gómez Recas
Imagen: Uranus, Calvin J. Hamilton
Imagen: Uranus, Calvin J. Hamilton
Fuente: NASA


Me pregunto por qué siempre llegar a la cumbre, subir al cielo, o estar en el techo del mundo es lo sublime, lo más en algo placentero. Cuando, bajar de repente o lanzarse al vacío es mucho más emocionante.
ResponderSuprimirCuando algo te arrastra al infierno, al final del túnel, a la “muerte” y después regresas a la vida, deja mas huella, marca más la piel, quema mucho ese fuego abrasador. Hechos ya cenizas, regresamos arrastrados por el fresco aire a la luz al calor, a lo cotidiano.
Es una visión muy particular. Muy mía, pero inducida por tu hermoso poema.
Un placer el pasar por aquí.
Bellisimo. Abrazos.
ResponderSuprimirY el amor incendio soles que ardían en la mirada…
ResponderSuprimir-ascendimos al cielo la llegada
y fundidos en un beso
decidimos ser uno…
bajo una misma piel, enamorarnos.
Un beso
Un viaje intenso, muy interesante, el que nos has dejado disfrutar entre tus versos. Besos.
ResponderSuprimirHermoso. Llegan tus letras, llegan y se acomodan en un rincón de la vida y se convierten en una gran compañía.
ResponderSuprimirDesde Barranquilla, te envío un fuerte abrazo y te extiendo cordial invitación a mi Galería,
Un abrazo,
Víctor