Alimenta el besar profundidades
de una selva pletórica en fragmentos,
de amor, esquirlas sólidas, rugidos
que fraguan su sonido entre los dientes.
Entre la piel de tu cuerpo y mi piel,
ni una pizca de luz, ni una fisura...
sólo una mariposa incandescente
con las alas batidas hacia el mar.
Extremo de un aliento suave; al sexo,
un ápice de orgullo le hace arder,
el cómplice susurro
que maneja cada duna de amor
que yace en ti.
Laura Gómez Recas
Imagen: Orange Sun, Alan Friedman


"Entre la piel de tu cuerpo y mi piel" Puede no haber "ni una pizca de luz, ni una fisura" porque, muy posiblemente, no hay distancia,ya que se trata de un mismo ser y es, en sí, todo luz...
ResponderSuprimirUn precioso poema de amor y de amar, Laura.
Besos...
Muy bonito, Laura. Sin distancia. Besos.
ResponderSuprimirSobre el poema:
ResponderSuprimirCuantas cosas pueden incendiar las mariposas incandescentes.
Estuve en Egipto y escuche los susurros de las dunas al alba, incapaz de entenderlos deje de escucharlos al tiempo. Una vez estuve aquí, solo los pude oír piel con piel, mirada frente mirada, silencio a silencio, dolor con dolor.
Un abrazo Laura.
Precioso poema Laura, de "rugidos que fraguan su sonido entre los dientes", esa selva que imagino, la piel, un susurro... Muy sugerente.
ResponderSuprimirUn abrazo
María
Maravilloso!! Pero... Te digo un pero?
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