Sin luna


Apretada contra el hueso
otra muerte está quedándose en mí.

Respiro porque sé
la brutalidad del miedo obediente.

Sin luna, me anochezco
por dar rienda al corazón.



Laura Gómez Recas
Imagen: Eclipse, NASA

Desorden



Me habita el desorden,
me desciende
y la astucia del tiempo
anuda sus cintas a mis días.

No puedo tentar al agua
con los brazos extendidos,
acuciar a la nube en su borrasca
para humedecer mis orillas de nuevo,
lúcida y eterna,
inmensurable en desmesura,
singular,
sabiéndome plétora de luz,
de lumbres ahíta y soñadora.



Laura Gómez Recas
Fotografía de J. P. Stanley

Existe lo volátil


A Javier Jimeno,
por fotografiar un sueño.


Tardar dos lustros en decidir el color del cielo
que nos cubrirá, de mañana, cuando amanezca
es una anécdota casi imperceptible hoy.

Ahora se estrella la arboladura blanca de la nave
contra una oscuridad,
negra asfixia que pretende domar el torrente de la idea
y arrugar los ojos que despiertan
con el mapa desgastado de la cola del INEM,
con el terrón seco de la nómina de tres cifras,
con el escapulario del coche oficial sin oficial,
con la tortura de un anuncio de Chanel.

Ahora, se despliega el velamen redondo y albo,
lleno de voces que a la razón sublevan.
Ahora, se supera la marea y entra el vuelo
a formar parte de los sueños de cualquier vida.


Porque la luna está llena. Absolutamente llena.
Infalible. Cierta. Esperando como luz,
abierta a ser nuevo horizonte, nuevo mundo,
recordatorio de que existe lo volátil, la utopía,
la soledad de una verdad que late,
que eleva, que nos contempla.

Laura Gómez Recas
Fotografía de Javier Jimeno Mate

De júbilo y de carne




Se desciende a la llanura,
se divisa el cielo,
anaranjado y rosa,
y llueven las palabras
como si por Madrid
fuera a volar
el aire apetitoso de la idea.
Tendrán que llover más...
palabras ciertas,
palabras pueblo,
palabras somos,
tocadas por la sal de la justicia,
de la solución que temple el vacío
y mantenga al futuro en su placenta.

El madroño ha florecido desde mayo
y nos despierta a junio
como un árbol de júbilo y de carne,
cobijado en las manos abiertas
y en los labios que emanan dignidad.


Laura Gómez Recas
Fotografía: Ángeles Fernangómez