De la muerte. A Larra

De la muerte, la lápida impasible
la oscura trampa que habla del abismo,
la frialdad inquieta y a deshora,
la mordaza en la boca y en los besos,
un vacío fatal entre los brazos.
De la muerte, distante y fabulosa,
solo nos queda el sosiego involuntario
y el temor de no ser, o ser su olvido.

Llego con la deriva entre los ojos
y oigo el sonar doliente de los versos
que no tarda en llorar sus melodías
sobre la tumba que hoy yo estoy llorando.
Ya somos dos. Tú eres y yo soy
por recibir el barrunto de la lluvia,
dos islas de memoria entre el olvido.

Yo abonaré la tierra con tu nombre
sondearé tu tumba con mis manos
vendimiaré palabras de las piedras
profanadas con letras y silencio,
para ser de tu texto voz y estrella
en este otoño que sabe de la muerte.


Laura Gómez Recas

Fotografía: Brandan



Réquiem de Otoño. In memoriam Fernando Sabido Sánchez


RÉQUIEM DE OTOÑO


Homenaje a los poetas que reposan en el
Cementerio Romántico de Madrid

y

a Fernando Sabido Sánchez

Domingo 8 de mes 10 a las 12 horas

en

La Sacramental de San Justo
Pº de la Ermita del Santo s/n

***

Un paseo tumba a tumba
Lectura de un poema del poeta muerto y un poema del poeta vivo


Recitan

Carmen Conde con Rosa Silverio
Ana Mª Delgado, princesa de Kapurthala con Verónica Aranda
Adriano del Valle Rossi con Zhivka Baltadzhieva
Manuel Fernández González
con Vera Moreno
Ramón de Campoamor con Ángeles Fernangómez
José Espronceda con Juana Vázquez
Juan Eugenio Hartzenbusch con Marisa Peña
Mariano José de Larra con Laura Gómez Recas
Gustavo Adolfo Bécquer con Luz Macías

Música: Elisa Peña

***

"Mi corazón no es más que otro sepulcro. ¿Qué dice? Leamos. ¿Quién ha muerto en él? ¡Espantoso letrero! '¡Aquí yace la esperanza!' ¡Silencio, silencio!"
(M.J. de Larra)


La Generación del 27 tomó la costumbre de visitar cada año, en el aniversario de su muerte, la tumba de M. J. de Larra. Allí, se hacían lecturas y una pequeña ofrenda: un ramito de violetas.

Perdida la tradición, se retomó en la post-transición, promovida por intelectuales de esos años. De nuevo se perdió... 

El domingo 8 de octubre, leeré los unos párrafos del artículo "Día de Difuntos de 1836", uno, sino el mejor, de los artículos de Figaro. Y mi poema caerá sobre su lápida y sobre el recuerdo de Fernando Sabido Sánchez, el poeta que nos unió hace siete años en este cementerio, que leyó en la tumba de Altolaguirre y que nos ha vuelto a reunir tras haber fallecido el pasado mes de julio.


Junto a los versos, caerán las violetas.

***

Cartel: Emmanuel Breton
sobre imagen de Ángeles Fernangómez,
Cementerio de Romántico de Madrid

In memoriam


No llores cuando los malditos
dancen sobre la tumba de tu libertad.
Hazles creer que el ataúd está vacío.
Fernando Sabido Sánchez

Ha muerto un poeta. Es verano, ha muerto un poeta y las calles están frías. La muerte tiene ese tipo de frialdad que despierta al dormido y entumece al diligente, que desorienta al trasgo del tiempo. Es como un golpe de hielo sobre la cara. La muerte suele ser fría, duele y, a veces, entra por la puerta sin más, sin previo aviso, como si se la esperara, que también, o como si entrara en su propia casa con una familiaridad inquietante y tranquilizadora, según el color que haya pintado el día. A su llegada, se funde, con un ritual de amante, con los dedos y con la boca; y añora la garganta y hace travesuras en el territorio que guarecen los ojos. Entonces, ya es tarde para todo. Se produce un fenómeno físico inusitado: el tiempo deja de ser lineal y los relojes se transforman en instrumentos simples e inútiles. Cada mirada, cada tacto sentido con los dedos, cada palabra se hacen volátiles como la nube densísima vista desde dentro y respirable.
Es verano y ha muerto un poeta. Por eso el frío es extraño y embriaga. Más que poeta, era amigo, era trato sincero, honestidad. Era una verdad vestida de poeta, una pieza firme de humanidad, un torrente de extraño inconformismo, una naturaleza anárquica y libre, una tozudez de fértiles caminos; era un todo compacto y universal por sí mismo. Por eso el frío, este frío que sazona con finas láminas de hielo eso que anda por no sé qué hemisferio cerebral y que tiene que ver con la verdad y con la esencia misma de la existencia vista desde el adentro. Porque no se es más por ser más alto, más ávido, más listo, más hambriento. Se es más por el calor que se despide, por la combustión que se genera cada día en un horizonte monótono y consumido por la nieve. Se es más por el verbo claro, sin afeites y sin dudas, sin la maldad de la envidia o la estúpida intención de la soberbia. Por eso la muerte se enriquece y nosotros, los vivos, acumulamos deudas y pobreza. Lo demás, no suma. Lo demás, no es cierto. Lo demás no existe.
La certidumbre es la firme adhesión de la mente a algo conocible, sin temor de errar. En ese espacio de honestidad y descartes es donde es más difícil caminar. Es como una paradoja que se repite una y otra vez y que insiste para recordar que, de vez en cuando, el mundo enmudece ante la vital apostasía de lo fatuo. La muerte es una inhalación prolongada de la luz y el mes de julio ha dejado un manto de nieve en una de las poquísimas behetrías que hemos conocido.
Fernando Sabido Sánchez, pintor, poeta, animal político ab íntegro, pese a la muerte, pese al frío, existe y es gracias al ámbar de su luz, a la combustión infinita y sencilla, gracias a su pequeña hoguera atizada cada día en el silencio de su sinceridad. A su alrededor hemos visto crecer la hierba, esas briznas verdes y alguna que otra margarita. Y en ese cerco libre de hielo tendremos un lugar siempre, otro lugar donde volver cuando el frío y la nieve solidifiquen la esperanza.

Laura Gómez Recas
Madrid, cinco de julio de 2017

Proyecto Genoma Poético_Fernando Sabido

Poetas en la pecera

Tengo el honor de ser una de los cuatro escritores que leerán versos en la clausura del III Ciclo de Poetas en la Pecera.

Será el viernes 16 de junio, 19 hrs. En la Biblioteca Municipal Miguel Hernández, de Collado Villaba, Madrid.

La sesión tendrá cuatro protagonistas:
Emma Fondevila
Berta Piñán
Manuel Jesus Kabalcanty Gonzalez Carrasco
y Laura Gómez Recas


Creí

Creí hallarme en la isla, 
en la única manzana del inhóspito mar.
Di fe con el aliento,
sufragando el calor 
que a sus costas llegaba.

No dudé nunca del sueño,
ni del milagro,
ni de la luz.

¿Cómo narrarme ahora
dentro de una nave de silencios,
cómo contar las lágrimas sin nombre
que horadan cada día
un voraz agujero en mi desván?

Tengo la voz uncida a la garganta,
podrida  la salud
en la frecuencia de una ola imaginaria.

¿Cómo no ser muerta a cada paso, 
en cada escalón que el pulmón reclama,
     si tengo en la cintura su nido,
                                                               su vanguardia
                                                               y debajo del mantel toda la vida?


Laura Gómez Recas
Revista Imán, 2012


Reseña de "Detrás de la sonrisa", de Ana Galán Vigo


En la revista literaria La Galla Ciencia, reseño el libro Detrás de la sonrisa, de Ana Galán Vigo, editado por Lastura Ediciones en 2016.




Enlace al texto, aquí




Ana Galán Vigo es licenciada en Psicología, admite ser de vocación poética tardía. Forma parte del Aula de encuentros, del Círculo de Bellas Artes de Madrid,  ha co-dirigido el programa radiofónico de poesía Contrapartida, de Radio Círculo, y es vocal adjunta a la Dirección de publicaciones de Escritores en Red (Asociación Marqués de Bradomín).

Tiene poemas editados en varias antologías y revistas, ha recibido el Premio Círculo de Bellas Artes 2015 y ha sido finalista en el premio Soledad Escassi del CBA en 2015. En el 2014 publica el poemario Celdas de luz (Ed. Lastura) y en 2016, Detrás de la sonrisa.


Laura Gómez Recas