Josefina C. Piris
Óleo sobre lienzo
Apalancado sobre el mantel, el volumen de la forma:
la virtual maternidad, sostén del azul de las flores,
y la oronda carnosidad de la pulpa
que yace, escondida, bajo la piel de la fruta,
tersura y sensualidad evocadoras del mordisco.
El terciopelo de la claridad acaricia, amante, la mesa,
impregnada de feminidad satisfecha,
ante la fálica figura de la botella…
a su sombra.
que bella forma de describir un bodegon para que se tridimensione.
ResponderEliminarHola Laura, me alegra mucho que hayas llegado hasta mi blog y me hayas enseñado el camino del tuyo donde me satisface encontrar poemas inundados de sensibilidad como éste donde pintura y poesía van de la mano.
ResponderEliminarNos leeremos,Laura, y además recordaremos los buenos momentos de La Lobera.
Un beso compañera.
Es bello observar en los pequeños detalles, altas cumbres. Felicidades.
ResponderEliminarUn delicioso poema.
ResponderEliminarUn saludo.
Gio.
Passámos para avisar que tem um prémio no nosso blogue.
ResponderEliminarParabéns!...
Ja-ja, ya lo conocía....... ¡y en primicias, creo! Sabes que me gusta mucho. Sólo la palabra "apalancados", no sé..., pero puede ser cosa mío y de la hora, tengo ya sueño, mucho. Pero es que... ¡tengo ya mi ordenador y he cogido con ganas lo de volver sobre los blogs!
ResponderEliminarBesazos como los que me mandaste hoy.
Tú eres el bodegón, la sombra de la botella y su esencia, la maternidad de la luna y su pulpa. Absolutamente tú y tu pluma... terciopelo.
ResponderEliminarSilberia
Ada o el ardor, uno de los mejores libros que he leido y releido, mejor incluso que el mediático Lolita. quien coincida en ese punto, tiene que ser alguien más que interesante.
ResponderEliminarsaludos
Para El Ventrílocuo: Sí, puede ser arriesgado, pero soy de tu opinión. Es raro encontrar a alguien que haya leído esa novela y, aún más raro, a alguien que le haya parecido magistral. Sólo por eso ya se puede calificar a alguien de interesante... En mi opinión, nada que ver con "Lolita": incomparable en la estructura, en la complicación sitáctica (avasalladora)y en la profunda morbosidad de su semántica. Es un portento narrativo muy, muy difícil de igualar.
ResponderEliminaruna maravillosa descripción con toda la sutileza que envuelve el bodegón
ResponderEliminarbesos